Archivos para mayo, 2014

Historia compartida, parte 1, por Moria Puch

http://soymoriapuch.wordpress.com/2014/05/17/historia-compartida-parte-1-por-moria-puch/

Un par de movimientos expertos y estuvo lista para (casi) cualquier cosa, aunque Gian daría alguno de los dedos que aún le quedaban para que no fuera contra esa aberración escalofriante. Todavía podía olerla por encima del cobre y la mierda de la vaca hecha pedazos.

            -Vámonos de aquí, Gino, tal vez decida volver a por un segundo plato.

Tiró impaciente del brazo del aturdido jefe de expedición y le indicó por señas el sendero marcado por el uso.

Se pusieron en marcha, cuidando cada uno de las espaldas del otro, sabiendo, mitad instinto, mitad práctica, donde poner los pies para evitar ser uno más de los recordados.

Gian prefería mil veces una noche de guardia a un minuto de ¿recuerdas?, todos parloteando sobre como solía ser esto o aquello. Por lo que a él se refería no recordaba nada de antes y no necesitaba esas gotas de nostalgia envenenada.

La mejor forma de hacer cualquier cosa, se recordó, era estar alerta, moverse, adaptarse y sobrevivir.

Y no dejar nada que pueda ayudar a los que quedan en casa…

-Gino, deberíamos volver a por esa carne.

            -Ni loco, enano, no merece la pena.

            -¿No? ¿En serio? Algo de carne fresca para los pequeños ¡qué carajo! algo de carne para todos… tal vez el hígado esté entero…

            -No, acabas de decir que eso puede volver y no quiero estar ahí cuando pase.

            -Se asustó la primera vez ¿no? Además, ya hemos perdido la leche de esa vaca, no podemos desperdiciar nada más y lo sabes.

Con un resoplido tuvo que darle la razón al pequeñajo y volver sobre sus pasos, odiando cada centímetro que lo llevaba de vuelta a donde no debería estar ninguna persona con la cabeza sobre los hombros.

Por lo menos no era de noche y podrían oírlo acercarse, porque esta vez iban alerta y seguro que no había sido todo tan rápido como su cerebro quería hacerle creer, además Gian llevaba lista la escopeta y no los iba a pillar despistados y el muy mocoso tenía razón, volver con las manos era imperdonable por mucho miedo que tuviese, aunque no debería tenerlo porque no hay nadie como Gian para cubrirle las espaldas a uno hasta de esa cosa maloliente…

            -Ya casi estamos – dijo entre susurros.

            -Puedo verlo, gracias, no soy tan… ¿Qué mierdas es eso?.

Historia compartida, parte 3, por Aurora Losa

http://ladesdichadesersalmon.wordpress.com/2014/05/18/historia-compartida-parte-3-por-aurora-losa/

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